Toco tu boca,con un dedo todo el borde de tu boca,voy dibujándola como si saliera de mi mano,como si por primera vez tu boca se entreabriera,y me basta con cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar..
Julio Cortázar

domingo, 2 de febrero de 2014

noesquenoquieraesquenopuedo

No es que no quiera.
Es que no puedo.
El cielo caerá sobre nosotros,
nos pillará la tormenta en mitad del camino,
mojados abriremos húmedo el secreto.
No amaremos para morir un tiempo.
Lo intento pero no puedo llorar.

Dime si este cuerpo destrozado no es,
un anticipo del final.

He visto la muerte esta mañana al abrir los ojos,
ha dibujado en mi pupila lóbregos alcances.
Me ha arrebatado el sueño,muñeca de trapo.
Quise abrazarme a mi madre, pero no la tenía.
Quise abrazarte a ti, pero no te tenía.
Quise llorar y no pude, madre.
Llorar como una niña que abandona la inocencia.
Llorar por conocer la verdad.
Quise no estar sola aquel momento podrido y tieso como la sábana.
La soledad moribunda como la pared blanca me ilumina la espera.



No he podido,no he podido llorar y tanto lo lamento madre.
¿Que alberga este llanto que no canta, este cuerpo vacío y rematado de angustias?
Tuve esta mañana un fantasma paseandose desde la boca del estómago
hasta mi oído derecho.Era el llanto condensado y prisionero.
Y el fantasma..lloraba como un perro..lloraba encerrado en mi pecho
como la rata apaleada a escobazo limpio.
Esa pobre rata que chillaba no tiene más pecado que haber nacido rata.
La han matado,por rata. Por dar asco infinito.
Como ha caido la tarde a su lado y así maté yo el llanto encerrado.
Lloro..lloro por dentro pero mi gesto no cambia,
lloro sin lágrimas,mis ojos secos miran un fragmento de cielo que me da la ventana,
miran el sol de enero que igual que este llanto las nubes han hecho prisionero.
Miro...sin mirar el cielo...que es como un falso telón que envuelve este escenario.
Cambia, cambia desde mis ojos el cielo.
Donde está mi vuelo,pájaro?
Perdido como la noche, otra madrugada he buscado una ausencia.
Sé que tu alma está sucia, sé que su alma está limpia.

Me equivoqué de persona.
Así de ciego es el error.